Infección Por Escherichia Coli


Escherichia coli, comúnmente conocida como E. coli, pertenece al grupo de bacterias que habitan de manera habitual en los intestinos tanto de seres humanos como de animales. En la mayoría de las situaciones, esta bacteria no representa un riesgo para la salud. No obstante, ciertos tipos o variantes (cepas) específicas de E. coli tienen la capacidad de causar intoxicación alimentaria. En particular, la cepa denominada E. coli O157:H7 ha sido identificada como capaz de desencadenar casos severos de intoxicación por alimentos.

La bacteria Escherichia Coli puede contaminar los alimentos de diversas maneras:

  1. Durante el procesamiento de la carne de vacuno o aves, estas pueden entrar en contacto con las bacterias presentes de forma natural en el intestino del animal.
  2. El agua utilizada durante el cultivo o el transporte de alimentos podría contener residuos humanos o animales, facilitando la propagación de la bacteria.
  3. Durante el transporte o almacenamiento, los alimentos pueden ser manipulados de manera insegura, permitiendo la posible contaminación por E. coli.
  4. La manipulación o preparación descuidada de alimentos en tiendas de abarrotes, restaurantes o domicilios también representa un riesgo de contaminación.

La intoxicación alimentaria puede surgir debido al consumo de:

  1. Alimentos preparados por individuos que no han mantenido una adecuada higiene de manos.
  2. Alimentos elaborados utilizando utensilios de cocina, tablas de cortar u otras herramientas que no se han limpiado correctamente.
  3. Productos lácteos o alimentos que contienen mayonesa, como ensaladas de col o papas, que han permanecido fuera del refrigerador durante períodos prolongados.
  4. Alimentos congelados o refrigerados que no se almacenan a la temperatura recomendada o no se recalientan de manera apropiada.
  5. Consumo de pescados u ostras crudas.
  6. Ingesta de frutas o verduras crudas que no han sido debidamente lavadas.
  7. Consumo de jugos de verduras o frutas crudas y productos lácteos sin tratar.
  8. Consumo de carnes o huevos insuficientemente cocidos.
  9. Consumo de agua proveniente de pozos, arroyos o suministros municipales no tratados.
  10. Aunque poco común, la E. coli puede transmitirse de una persona a otra, especialmente cuando alguien no se lava las manos después de defecar y luego entra en contacto con objetos o las manos de otra persona.

Causas De Infección Por Escherichia Coli

Los signos de la infección por E. coli emergen cuando esta bacteria penetra en el intestino. En la mayoría de los casos, los síntomas se manifiestan entre 24 y 72 horas después de la exposición. La diarrea, repentina, intensa y a menudo acompañada de sangre, constituye el síntoma primordial.

Otros posibles síntomas abarcan:

  1. Fiebre
  2. Flatulencia
  3. Falta de apetito
  4. Dolores abdominales
  5. Vómitos (evento poco común)

Se destacan como síntomas poco frecuentes pero potencialmente graves de la infección por E. coli:

  1. Facilidad para la aparición de hematomas
  2. Palidez en la piel
  3. Presencia de sangre en la orina
  4. Disminución de la producción de orina
  5. Compromiso de la función renal

Evaluación y Procedimientos

Médicos Su profesional de la salud llevará a cabo una revisión física detallada. Además, podría realizarse un análisis de heces con el propósito de identificar la presencia de E. Coli como agente causal de la enfermedad.

Tratamiento En la mayoría de los casos, la recuperación de las formas más comunes de infección por E. coli suele ocurrir en un plazo de unos pocos días. El objetivo del tratamiento es facilitar la mejoría del paciente y prevenir la deshidratación. Mantener un adecuado consumo de líquidos y conocer qué alimentos consumir contribuirá a que tanto usted como su hijo se sientan más cómodos.

Es posible que se requiera:

  1. Manejar la diarrea
  2. Controlar las náuseas y los vómitos
  3. Descansar lo suficiente


Hidratación y Tratamiento Casero Para restablecer los líquidos y minerales perdidos debido a los vómitos y la diarrea, es recomendable consumir mezclas de rehidratación oral. Puede adquirir un polvo de rehidratación oral en una farmacia. Asegúrese de disolver el polvo en agua potable antes de consumirlo.

Si prefiere, puede preparar su propia mezcla rehidratante casera. Para ello, disuelva ½ cucharadita (3 gramos) de sal, ½ cucharadita (2.5 gramos) de bicarbonato de sodio y 4 cucharadas (50 gramos) de azúcar en 4¼ tazas (1 litro) de agua.

En casos de diarrea o vómitos que impidan conservar suficientes líquidos en el cuerpo, podría ser necesario recibir hidratación por vía intravenosa (IV). En tal situación, se recomienda acudir al consultorio del proveedor de atención médica o a la sala de urgencias.

En caso de estar tomando diuréticos, es recomendable comunicarse con su proveedor de atención médica. Es posible que sea necesario suspender temporalmente el uso de diuréticos durante un episodio de diarrea. Nunca altere ni interrumpa su régimen de medicamentos sin consultar primero con su proveedor. Si busca alivio para la diarrea, puede adquirir medicamentos en la farmacia, pero es esencial consultar su uso con el médico antes de tomarlos, especialmente si experimenta fiebre o diarrea con sangre. Evite administrar estos medicamentos a niños sin previa consulta con un profesional de la salud.

Pronóstico:

La mayoría de las personas experimentará mejorías en pocos días sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, algunos tipos poco comunes de E. coli pueden ocasionar complicaciones como anemia grave o insuficiencia renal.

Cuándo Consultar al Doctor o a un Profesional Médico

En caso de experimentar los siguientes síntomas, se aconseja contactar a un profesional médico:

  1. Incapacidad para retener líquidos.
  2. Falta de mejoría en la diarrea después de 5 días (o 2 días en el caso de bebés o niños) o empeoramiento de los síntomas.
  3. Si su hijo ha estado vomitando durante más de 12 horas (en un recién nacido menor de 3 meses, llame tan pronto como comience el vómito o la diarrea).
  4. Persistencia de dolor abdominal después de una deposición.
  5. Presencia de fiebre superior a 101°F (38.3ºC), o fiebre superior a 100.4°F (38ºC) en su hijo, acompañada de diarrea.
  6. Viaje reciente a un país extranjero con desarrollo de diarrea.
  7. Observación de sangre o pus en las heces.
  8. Síntomas de deshidratación, como falta de orina, pañales secos, sed intensa, vértigo o mareo.
  9. Manifestación de nuevos síntomas.